Cookies instaladas, duración y control
Este documento explica qué archivos guarda tu navegador cuando abres cualquier página de esta web, con qué finalidad se instala cada grupo y de qué forma se retira el permiso que diste al entrar. Habla solo del portal que estás leyendo, no de la plataforma de juego que aquí se analiza: cada casa publica su propio aviso.
Debajo van los tipos que se utilizan, lo que dura cada uno dentro del equipo y las tres vías para deshacer tu elección: el panel del propio aviso, los ajustes del navegador y el borrado manual de los datos del sitio.
Qué es una cookie
Una cookie es un archivo de texto muy pequeño que la web pide a tu navegador que guarde en el ordenador, en la tableta o en el móvil. Dentro no hay programas ni documentos tuyos: hay un nombre, un valor corto y una fecha de caducidad. Cuando vuelves a abrir la misma dirección, el navegador devuelve ese valor y el sitio reconoce que la visita no empieza de cero.
Junto a las cookies conviven otras tecnologías con el mismo efecto práctico: el almacenamiento local del navegador y los píxeles insertados en la página. Todo lo que se dice aquí sobre permisos y sobre borrado vale igual para ellas, aunque el aviso hable solo de cookies por costumbre.
Cookies técnicas necesarias
El primer grupo sostiene el funcionamiento básico y no se puede desactivar desde el aviso, porque sin él la página deja de comportarse como una página. Ahí entran la marca que recuerda qué has respondido al banner, el reparto de carga entre servidores, la defensa frente a envíos automáticos de formularios y la preferencia de idioma si la has cambiado.
Estas cookies no construyen un perfil tuyo ni salen del dominio que estás visitando: su contenido es un identificador sin significado fuera de esta web. La Ley 34/2002 de servicios de la sociedad de la información las exime del consentimiento previo, precisamente porque prestan un servicio que has pedido tú al abrir el sitio.
Cookies de medición
El segundo grupo sirve para saber qué se lee y qué no. Registra páginas vistas, tiempo aproximado en pantalla, tipo de dispositivo, idioma del sistema y procedencia de la visita: buscador, enlace directo o marcador guardado. Con eso se decide qué secciones se amplían y qué fallos de maquetación aparecen solo en pantallas estrechas.
La medición trabaja con datos agregados y con identificadores que no llevan tu nombre ni tu correo, entre otras razones porque el portal no reclama esos datos para leer un artículo. Este grupo sí depende de tu permiso. Si lo rechazas, el texto se muestra igual, con las mismas imágenes y los mismos enlaces, y lo único que cambia es que tu visita deja de sumar en las estadísticas.
Cookies de terceros
Se llaman de terceros las que no instala el dominio que aparece en la barra de direcciones, sino un proveedor externo cuyo código se carga dentro de la página. Aquí caben la herramienta que elabora las estadísticas y los contenidos incrustados que a veces acompañan a un texto, como un reproductor de vídeo o un mapa. Cada proveedor fija sus propios nombres de cookie, sus caducidades y su política.
Sobre ese grupo el control es más limitado: el titular de este portal decide si carga ese código, pero no decide qué guarda el proveedor una vez cargado. Por eso los contenidos incrustados quedan bloqueados mientras no aceptes el grupo correspondiente, y en su lugar aparece un aviso con el enlace al original.
Duración de cada tipo
Por duración hay dos familias. Las de sesión viven mientras la pestaña está abierta y desaparecen al cerrar el navegador, sin dejar rastro en el disco. Las persistentes llevan una fecha de caducidad escrita dentro y sobreviven al apagado hasta que llega ese día o hasta que las borras a mano.
La marca del consentimiento pertenece a la segunda familia y dura lo suficiente para que el aviso no vuelva a salir en cada visita, que es su motivo de existir. Las de medición y las de proveedores externos caducan según lo que fije cada herramienta, y ese plazo cambia cuando el proveedor actualiza su código, así que aquí no se publica una cifra por grupo que quedaría desfasada enseguida. La caducidad exacta de cada cookie instalada se lee en el propio navegador, en la ficha de datos del sitio, junto al nombre y al dominio que la puso.
Cómo aceptarlas o rechazarlas
En la primera visita aparece un aviso con tres respuestas posibles: aceptar todo, rechazar lo que no es imprescindible y abrir el detalle para decidir grupo a grupo. Rechazar no recorta el contenido: mantiene el primer grupo y deja fuera el resto. La decisión queda guardada en tu equipo y se respeta en las visitas siguientes.
Retirarla es igual de sencillo. Si borras los datos de este sitio desde el navegador, la marca del consentimiento se va con ellos y el aviso vuelve a aparecer en la siguiente carga, con la misma libertad de elegir. Ten en cuenta que el permiso se guarda por equipo y por navegador: lo que aceptes en el ordenador no viaja al móvil, y lo que aceptes en un navegador no se aplica a otro que tengas instalado. Una ventana privada o de incógnito parte siempre de cero y se olvida de todo al cerrarse.
Configuración desde el navegador
Al margen del aviso, el navegador manda sobre lo que se guarda. En Chrome, Firefox, Edge, Safari y Opera la ruta es parecida: menú de ajustes, apartado de privacidad y seguridad, y dentro la ficha de cookies y datos de sitios. Desde ahí puedes bloquear las de terceros para todas las webs, pedir que se borre todo al cerrar el programa, revisar la lista de dominios que han guardado algo y eliminar solo el de esta web sin tocar el resto.
El bloqueo total merece un aviso aparte: cortar todas las cookies afecta a cualquier web que uses, no solo a esta, y suele dejar sin sesión al correo y a la banca en línea. Para una lectura ocasional resulta más práctico el modo privado. En el móvil las opciones son las mismas, aunque el menú se llame ajustes del sitio y quede un nivel más abajo.
Actualizaciones de esta política
Este texto se revisa cuando cambian las herramientas del portal o cuando se mueve la normativa aplicable, y la versión vigente es siempre la publicada en esta misma dirección. Si el cambio afecta a un grupo que necesita tu permiso, el aviso vuelve a mostrarse para que decidas otra vez; si solo afecta a la redacción, el texto se sustituye sin más trámite.
Las dudas sobre lo que aquí se describe se atienden por escrito, por escrito, a través del canal de contacto que el titular publique en el propio sitio, y conviene indicar qué navegador usas porque la respuesta depende de eso. Si quieres seguir leyendo, en el índice general de contenidos tienes ordenadas las demás secciones del portal.